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bonísimo >> buenísimo Diciembre 1, 2010

Posted by salcoba in : PALABRA, diptongación , trackback

(1)-Precisamente tenía yo muchas ganas de charlar esta tarde contigo, pequeña. Tengo arriba un café bonísimo [en la ed. de 2010: buenísimo] y quería invitarte a una taza. Tengo también cigarrillos y unos bombones que compré ayer. (C. Laforet, 1945: Nada. 21ª edición, B., Destino, 1971, p. 85 / 2ª ed., corregida, Destino Clásicos, 2010, pág. 93)

(2)-El bruto… El animal… Después de todo lo que hago por él. Porque yo soy bonísima, chica, bonísima… [en la ed. de 2010: buenísima] ¿Me escuchas, Andrea? Está loco. Me da miedo. Un día me va a matar… No te duermas, Andreíta… (págs. 131 / 143)

(3)-Yo soy bonísima, bonísima [en la ed. de 2010: buenísima] Tu abuelita mismo lo dice. Me gusta pintarme un poco y divertirme un poquito, chica, pero es natural a mi edad… (págs. 131 / 143)

 — Este comentario se lo dedico a unos estudiantes de Morfología del Español, de estudios de Grado en Lengua Española.

Los textos corresponden a dos ediciones diferentes de Nada, de C. Laforet: a las ediciones anteriores a 2009 (de variante en rojo) y a las ediciones corregidas, posteriores de 2009 (2ª ed., de la corregida, de 2009, de variante en azul).

La cuestión es ¿está bien que el editor corrija y sustituya bonísimo por buenísimo? La respuesta, al final, después de presentar los diferentes argumentos.

El asunto es el siguiente: en español hay todo un conjunto de palabras de diferentes clases (verbos, nombres y adjetivos) que tienen una sílaba de vocal alternante (poder / puedo, mentir / miente, jugar / juega, adquirir / adquiero, portería / puerta, venezolano / Venezuela, bondad / bueno). Esta condición de algunas palabras, al margen de su explicación diacrónica, ha sido explicada, en una consideración sincrónica, de manera genial, por James Harris, según lo que denominó “la paradoja del diptongo y el acento en español”: “el diptongo de una sílaba se explica por el acento en esa sílaba (puedo, miento, Venezuela, bueno); y la colocación del acento en español (sensibilidad a la cantidad de la sílaba) depende en algunos casos de la presencia de diptongos (Venezuela / *Venézuela).”

El problema es el siguiente: tradicionalmente, en español, de acuerdo con la condición anterior, teníamos bonísimo, fortísimo, novísimo, ternísimo, recentísimo, certísimo. etc.; pero de un tiempo a esta parte, tenemos también buenísimo, fuertísimo, nuevísimo, tiernísimo, recientísimo, ciertísimo, etc., y también buenazo, buenecito, fuentecilla, dientecillo, tiernecico, puentecillo, cuerpecito, piedrecilla; y junto al no diptongado poblacho, también tenemos pueblucho. O sea, que en estos y otros casos, con los sufijos apreciativos:-isimo, -ito, -azo, -ico, -illo, -ucho, de un tiempo a esta parte, se mantiene el diptongo acentual, más o menos sistemáticamente, aunque se haya desplazado el acento hasta el sufijo.

Una consideración de observación de los datos y de presentación divulgativa del uso puede ser la siguiente de R. Carnicer: “Si venimos al diccionario oficial y a la tradición literaria, veremos que un número considerable de aumentativos y diminutivos (dejando aparte los en -uelo) toman como base la forma no diptongada (bonazo, poblazo, portilla, ternecico, fontecilla, dentecillo, pontecilla…). Pero a poco que reflexionemos sobre nuestra propia expresión y sobre la de las personas de nuestra época comprobaremos que muchos de ellos van quedando anticuados por efecto de una marcada tendencia a obtener aumentativos y diminutivos a partir de las formas diptongadas que nos ocupan. Así, más que bonazo, se dirá buenazo, y son muy comunes los diminutivos buenito y buenecito; decimos fuentecilla y no fontecilla; y dientecillo, tiernecico, puentecillo, cuerpecito, piedrecilla; y junto al despectivo no diptongado poblacho, decimos también pueblucho.

¿Qué ‘ha de hacer en tales casos el hablante preocupado por [...] la lengua? En cuanto a las muestras últimamente dadas, el que esto escribe [R. Carnicer] se atiene a las formas con diptongo. Abonan tal comportamiento las tendencias del ciudadano medio -entre los cultivados- y el uso de la inmensa mayoría de los escritores actuales. [...] Muchas de ellas viven firmemente asentadas en el hábito del hablante; otras revelan cierta vacilación, en beneficio de las formas diptongadas; otras, en fin, se inclinan decididamente a estas últimas. El hablante discreto hará bien en observar los rumbos expresivos de la comunidad lingüística a que pertenece y seguirlos en su marcha, si como en el caso que nos ocupa encuentran una justificación lógica. [...] Por su parte, las reglas [de uso del diccionario] dadas al fin conducen a la deducción de que «buenísimo», «fuertísimo», etc., son superlativos regulares. No obstante, ¿por qué viene «ciertísimo» y no vienen «buenísimo», “fuertísimo», etc.? Sea lo que fuere, y teniendo en cuenta que los consultantes del diccionario no suelen leer las instrucciones y notas que lo acompañan, resulta que quienes lo traen a la mesa para zanjar la disputa ven que en él no aparecen «buenísimo», «fuertísimo», etc., y sí «bonísimo», «fortísimo», etc., con lo cual, si se trata de personas disciplinadas y respetuosas con las instituciones, se expresarán a estilo del siglo XVI, y no conforme al XX, en que decir «bonísimo» y «novísimo» resulta evidente afectación. Por ello, no estaría de más que en la próxima edición del diccionario se hiciera constar de modo claro qué ha de hacerse para la formación de aumentativos, diminutivos, despectivos y superlativos a partir de un sustantivo o adjetivo en que entren los referidos diptongos UE e IE. Aunque, conforme hacen algunos diccionarios de uso y de dudas, tal vez fuera mejor, con aumento de unas cuantas páginas, ponerlos todos y hacer constar, de acuerdo con el estado actual de la lengua, cuáles son arcaicos o literarios y cuáles resultan desusados o se hallan en vías de desuso.” (R. Carnicer, 1972, Nuevas reflexiones sobre el lenguaje, M. Prensa Española, pp. 38-41)

Hoy, con el NTLLE, se puede precisar mejor las fechas de aparición de estas formas en los diccionarios. No importa si es como sanción de uso de las formas diptongadas como buenísimo, o si es con sentido de preferencia, remitiendo a las formas no diptongadas como bonísimo. En cualquier caso, el registro del diccionario manifiesta un grado de difusión y uso más o menos extendido en la lengua. Así, en concreto, registramos entre paréntesis las fechas de las ediciones de los diccionarios donde aparecen las formas diptongadas buenísimo (ed. de 1927 a la de 1989), recientísimo (ed. de 1780 a la de 1989), ciertísimo (ed. de 1780 a la de 1992), buenazo (ed. de 1927 a la de 1992), fuentecilla (ed. de 1732 a la de 1869), dientecillo (ed. de 1732 a la de 1869), tiernecico (ed. de 1803 a la de 1869), puentecillo (ed. de 1817 a la de 1869), cuerpecito (ed. de 1729 a la de 1869), piedrecilla (ed. de 1737 a la de 1869), y pueblucho (ed. de 1803 a la de 1869).

A este respecto conviene precisar que la presencia de una palabra en el diccionario, en general, es una prueba del uso y difusión de tal palabra; pero la ausencia no es una prueba de que la palabra no se use o que sea impropia. Por dos motivos, no todas las palabras usadas entran en el diccionario; las palabras derivadas, cuyo único sentido se deduce del afijo derivativo que las forman, no tienen que entrar en el diccionario, por motivos lexicográficos, que se explican en el prólogo del diccionario. Las palabras de derivación apreciativa, si son de este tipo, no están en el diccionario o se sacaron de él. Por eso salieron del diccionario palabras como fuentecilla, dientecillo, puentecillo, cuerpecito, piedrecilla, pueblucho; pero sí que se registran mesilla, zapatilla, pitillo, cigarrillo, cubito (de hielo), bailecito (baile típico de la región de Bolivia), frailecito (juguete que hacen los niños con el hollejo de un haba), librillo (cuaderno de papel de fumar), aguilucho (pollo del águila.2. m. Nombre común de varias aves falconiformes), etc. Por tanto, en el caso de palabras derivadas como estos apreciativos, la prueba del uso se ha de establecer en el CREA, Corpus de Referencia del Español Actual, comprobando cuándo y cuánto se usa más fuentecilla (8 casos) / fontecilla (0 casos), dientecillo (2) / dentecillo (0), puentecillo (28) / pontecillo (0), piedrecilla (4) / pedrecilla (0), pueblucho (11) / poblacho (15); o bien buenísimo (186) / bonísimo (6), fuertísimo (23) / fortísimo (151), nuevísimo (3) / novísimo (59), tiernísimo (5) / ternísimo (0), recientísimo (13) / recentísimo (4), ciertísimo (6) / certísimo (6), etc.

En otros sitios, como el CORDE, REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Corpus diacrónico del español, se puede ver de una manera fácil y sencilla el momento de entrada de una forma de palabra y los momentos de más uso o decadencia: fuentecilla (91 casos, de 1500 a 1900) / fontecilla (2 casos, 1600), dientecillo (5, de 1800 a 1900) / dentecillo (2, de 1500), puentecillo (88, de 1600 a 1900) / pontecillo (4, de 1500), piedrecilla (41, de 1500 a 1900) / pedrecilla (5, de 1600), pueblucho (12, de 1900) / poblacho (35, de 1500 a 1900); o bien buenísimo (53, de 1500 a 1900) / bonísimo (152, de 1500 a 1900), fuertísimo (18, de 1600 a 1900) / fortísimo (330, de 1500 a 1900), nuevísimo (0) / novísimo (134, de 1500 a 1900), tiernísimo (38, de 1500 a 1900) / ternísimo (35, de 1500 a 1900), recientísimo (10, de 1700 a 1900) / recentísimo (5, de 1900), ciertísimo (49, de 1600 a 1900) / certísimo (129, de 1500 a 1900), etc.

Por tanto, en general, y según los casos, se está asentando y extendiendo el mantenimiento del diptongo de acentuación en las sílabas átonas por sufijación de apreciativos; lo cual, en algunos casos, viene de lejos y se encuentra en datos de 1500. No es un fenómeno, raro, ni moderno, ni ocasional y más bien parece bastante genuino de la lengua.

La respuesta: la vocal átona no diptongada con sufijos apreciativos está cayendo en desuso y es muestra de cultismo o uso anticuado; mientras que la misma vocal, diptongada aunque sin acento (desplazado al sufijo), con los sufijos apreciativos -isimo, -ito, -ico, -illo, -azo, -ucho se está extendiendo y generalizado en español actual (más en unas palabras, más usadas, que en otras).

Así se confirma en Google Ngram Viewer, cuando se comparan los usos de buenísimo y bonísimo, que ponen de manifiesto las diferencias de uso.

Por tanto, muy bien la corrección de bonísimo por buenísimo en la edición revisada de Nada, para quitarle a la expresión el tono anticuado y para conferirle el brillo de la expresión actual, que se está imponiendo y generalizando.

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